Sentir. Retiro en Gran Canaria 2019

Después de una gran noche de celebración, de comida, de música, actuaciones, risas y diversión, ponemos el punto y final a un gran programa, un gran encuentro, una maravillosa semana.

Convivimos durante una semana con muchos compañeros de diferentes sanghas: Barcelona, Madrid, Málaga y Gran Canaria. Nuevas amistades que tendrán un hueco en nuestro corazón. Diversas opiniones, gustos, modos de hacer las cosas, pero en definitiva, un único sentir.

Llegamos el primer día sin saber muy bien dónde estábamos, qué hacíamos allí y para qué habíamos ido. Pero si así tuvo que suceder fue para algo. Y tanto que sí. No faltaron las risas, carcajadas sin motivos que se contagiaban unos a otros. También hubo lágrimas de miedo y de felicidad. Un sinfín de emociones en un entorno apacible y seguro donde lo primero que resaltaba era el cariño, el amor…los abrazos eran el pan de cada día y, sin duda, hacían que cada día estuviésemos más serenos, relajados y las enseñanzas calaran en nosotros como el sol que siempre nos acompañaba.

Todos y cada uno de los allí presentes y los que hicieron posible que algunos de nosotros pudiésemos gozar esta experiencia, pusieron su granito de arena para ser partícipes de este gran regalo.

Gracias Sarah por tu templanza, tus caricias al alma en forma de enseñanzas, por darnos un poquito de ti cada día.

Gracias Carlos, Quini y Curra porque vuestra paciencia, atención y palabras de corazón nos hicieron comprender nuestras dudas y estados de ánimo.

Gracias Julia. A ti debemos esta transmisión en directo con mucho amor y dando sentido a cada palabra cargada de dharma para que se alojara en nosotros. Grandiosa labor.

Gracias Hans, sin lugar a dudas hacías que cada día que gozamos de esta experiencia fuese aún más sabrosa con tus comidas.

Gracias también a Feluco, que cada día se acercaba de manera sigilosa y sin querer llamar la atención para prestar su ayuda en la cocina y poder complacernos, a cada hora estipulada, de un buen plato del mejor manjar.

Gracias, gracias y gracias…a todos y cada uno de los compañeros que hicieron posible esta magnífica vivencia. Por ser cómplices de esta gran virtud y poder compartirla juntos.

Y, como decía una famosa canción…

“Magia pura en el lugar,

un retiro sin igual”

Carmen Martín.

Experiencia del momento presente

 

Reconozco mis sentidos y me hago consciente de lo que siento, huelo, veo, escucho.
Noto mi corazón que late.
Percibo los aromas que invaden el espacio.
Miro colores, formas. Siento el aire frío entrando en mis pulmones.
El contacto de la ropa con mi piel.
El peso de mi cuerpo en el cojín.
Me dejo ser, me permito ,me quiero, me consiento.
Me siento viva, respiro y libero.

Soledad Hernánz

Experimentando el Nivel 5 del Aprendizaje Shambhala

El cielo abierto que gran nombre para un curso tan intenso.

Intenso e inmenso como el cielo, que pequeña me sentí con tanto espacio.

cieloEste  quinto nivel junto con el segundo, “El nacimiento del guerrero” , ha sido en mi experiencia personal los que más me han tocado mi zona de confort, mis sentimientos. Me parecía tan fácil dejarme ser ¡ufff que equivocada estaba!. Cuán difícil es no ser esa Sole perfecta, sin defectos evidentes e invulnerable .Dejar ver ese corazón herido por estar abierto, dejarlo al desnudo completamente es sentir ,amar ,valorar cada instante pero también es exponerlo a sufrir por sentir. Yo desde esta reflexión me comprometo a abrirlo al mundo. A ser una auténtica guerrera de Shambhala. A vivir y a morir con dignidad y elegancia, quiero SER siempre. Permitir que se vea mi fango, como bien decía Julia, compañera y hermana en este camino, …”Del fango nace el loto”.

Al fin y al cabo no se trata de SER perfecta solo SER con todo lo que conlleva. Me comprometo a cuidar esa bondad fundamental que todos llevamos dentro ,despierta y siempre atenta en este lindo cielo. Me comprometo a enfrentarme a mis miedos ,a estar presente en un espacio sin tiempo.

A sentir compasión sin juicio ni prejuicios y por supuesto a amar locamente. Como alguien dijo una vez ….una guerrera no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra el amor en lo que hace.

Gracias a todos.

María Soledad  Hernánz

 

Kado, el camino de las flores

Kado es una forma más de meditar, de descubrir la belleza interior de cada uno y contar nuestra verdad. Nuestros ojos pueden ver detrás de lo visible y nuestros dedos ven al tocar; el cuerpo puede mantener esa postura digna que le hace sentir que también tiene su lugar y nuestra  percepción nos ofrece una nueva perspectiva, la de apreciar el mundo. 

Kado significa poner el corazón en nuestros dedos, en nuestros ojos y tocar el espacio de otros corazones con suavidad y respeto, una elegante manera de acercarnos a las cosas, una apertura o un florecimiento y en definitiva una metáfora de vida. Significa disciplina y también devoción y ritual.

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La meditación y sus beneficios

Creo que el efecto más relevante que puede tener la meditación en nosotros y en los demás, es que podemos vernos y relacionarnos con el mundo desde una perspectiva muy diferente a la que estamos acostumbrados.

La mejor noticia que podemos recibir es, que desde ésta perspectiva no tenemos que “CAMBIARNOS”, porque ya tenemos todo lo que necesitamos; no tenemos necesidad de “SUPERARNOS”, aunque nos sintamos insatisfechos. Cualquiera de los múltiples aspectos con los que podamos identificarnos como, la rabia, los celos, la arrogancia o cualquier otro tipo de adicción, nunca van a poder afectar al “BRILLO” y “CALIDEZ” que son innatos a nuestra naturaleza más esencial; cualidades que expresan nuestra herencia y riqueza más fundamental como seres humanos.

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Cómo estar en una sala de meditación budista.

Las salas de meditación budistas pueden resultar extrañas y parecer que imponen una religiosidad. Sin embargo, el diseño de una sala de meditación budista no es algo religioso en el sentido habitual. Se trata más bien de crear un simbolismo que conduzca a una profundización de la compresión de la mente. No se trata de creencias, sino de comunicación y ambiente.

 

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¿Qué es meditar? ¿Por qué meditar?

Hacerse estas preguntas ya sea que llevemos poco o mucho tiempo practicando, creo es importante. Aunque es cierto y científicamente se han hecho muchos estudios que meditandodemuestran los beneficios de la meditación, sin embargo, podemos llegar a sentirnos frustrados en nuestras expectativas si no llegamos a comprender por qué o para qué sentarse a meditar. Si usamos la meditación para fortalecer nuestras creencias, cambiar nuestro humor, protegernos del dolor o eliminar nuestros miedos, estaremos abocados al más estrepitoso fracaso.

Encontrar una definición o significado para meditación no es fácil, porque son muy variados los tipos de meditación. Como practicantes en Shambhala podemos simplificarlo y decir que meditar fundamentalmente es el acto de sentirnos y de ser, de ser humanos.

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gaviota

Una pescadilla se muerde la cola.

A ritmo de salsa “a veces llega la lluvia para limpiar las heridas… y ¿para qué llorar? si luego una pena se olvida, ¿para qué sufrir? si así es la vida, hay que vivirla…” canta Marc Anthony en su inagotable “Vivir mi vida”: https://www.youtube.com/watch?v=YXnjy5YlDwk.

No congelar el sufrimiento, dejarlo pasar y que todo lo que sea que ocurra fluya”, propuso el profesor Felipe Rodríguez en el reciente curso de Shambhala en Gran Canaria.

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Frente a la tormenta

No andar a golpes con la realidad.

A lo largo de nuestra vida, nos encontramos con una amplia gama de experiencias que nos tocará afrontar independientemente de si estas nos resultan de nuestro agrado o no.

Son las situaciones desagradables, aquellas que nos incomodan, en las que ponemos todo nuestro empeño por intentar escapar de ellas. Queremos evitarlas y desearíamos no estar viviéndolas. Nos negamos la oportunidad de experimentarlas tal como son, olvidamos por completo que incluso las situaciones más difíciles son impermanentes. Tendemos a caer con facilidad en una postura victimista “¿Por qué a mí?”, “Yo no me merezco esto”,… ,y lo único que logramos es echar más leña al fuego avivando así la llama de nuestro sufrimiento.

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A Volar….

A volar…

“Solté todo lo que tenía y fuiiii feliz, solté las riendas y dejé pasar” este estribillo es de una canción que me acompaña últimamente. Adoro el momento en que algo resulta tan nítido y real que casi perturba. Y escuchando esta canción me llegan momentos así. Claro que soltar todo lo que tengo para ser feliz suena y resuena la mar de bonito. Y Yujuuu ¡la fórmula secreta para la felicidad! Pero resulta que soltar mi tarjeta de crédito, soltar mis zapatillas favoritas de andar, soltar a mi pareja, soltar mi barra de labios, soltarlo ¿todo?

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