gaviota

Una pescadilla se muerde la cola.

A ritmo de salsa “a veces llega la lluvia para limpiar las heridas… y ¿para qué llorar? si luego una pena se olvida, ¿para qué sufrir? si así es la vida, hay que vivirla…” canta Marc Anthony en su inagotable “Vivir mi vida”: https://www.youtube.com/watch?v=YXnjy5YlDwk.

No congelar el sufrimiento, dejarlo pasar y que todo lo que sea que ocurra fluya”, propuso el profesor Felipe Rodríguez en el reciente curso de Shambhala en Gran Canaria.

El baile y la meditación se combinan felizmente para hacer que el camino sea más liviano y nos desprendamos de lo que nos sobra. Y bailando esta canción “voy a reir, voy a gozar, vivir mi vida, la la la la…”.

Otras veces, sentada en mi cojín puedo sentir mi emoción muy cercana, la observo y casi puedo tocarla. Lo bueno de esta quietud es que se diluye el ansia de salir corriendo. Huir del dolor, las ausencias, incluso de ciertas emociones hacia la pareja, los amigos o familia, de los inconvenientes, de mí misma… en una especie de huida hacia adelante.

Cierto que aprendemos desde la tierna infancia a construirnos capitas maravillosas, una sobre otra, de protecciones y escudos, para evitar que nos hagan daño. Incluso para mostrarnos fuertes ante las llamadas “adversidades” de la vida.

Huir parece otra forma de protegerse ante el miedo a sufrir.

Pero ¿no será la pescadilla que se muerde la cola?

Vivir condicionados y conducidos, a veces de forma muy sutil, por miedo a… tantas cosas, desde nuestras propias emociones hasta la alerta por un temporal de lluvia. ¿Merece la pena? Y sobre todo ¿de verdad evita el sufrimiento?

Decía Felipe que “tenemos una cita con la vida, con dejarnos ser y conectar con nosotros mismos”. Si logramos conectar con lo que sentimos y pensamos será que podemos relacionarnos con lo que surja, sea dolor, miedo, alegría, amor… y sentir desde nuestro “corazón auténtico”.

En mi experiencia, tengo tal histórico de capas, algunas muy sutiles y silenciosas, que intuyo algún que otro sufrir, por cierto repetitivo y gélido, me hayan causado. Y en lugar de permitirnos conectar con lo que somos, nos distancia. Así que experimento con dejarlas en paz y confiar, sentir que vale la pena vivir sin huidas, confiando en mí y en la vida, conectando y dejando que sea lo que sea…

Uiii que surge otra canción así sin pensarlo y colorín colorado hasta aquí hemos llegado, “el que quiera creer que crea y el que no su razón tendrá”: https://www.youtube.com/watch?v=2N8To4WfKTw

Natalia Ramos Santana