Frente a la tormenta

No andar a golpes con la realidad.

A lo largo de nuestra vida, nos encontramos con una amplia gama de experiencias que nos tocará afrontar independientemente de si estas nos resultan de nuestro agrado o no.

Son las situaciones desagradables, aquellas que nos incomodan, en las que ponemos todo nuestro empeño por intentar escapar de ellas. Queremos evitarlas y desearíamos no estar viviéndolas. Nos negamos la oportunidad de experimentarlas tal como son, olvidamos por completo que incluso las situaciones más difíciles son impermanentes. Tendemos a caer con facilidad en una postura victimista “¿Por qué a mí?”, “Yo no me merezco esto”,… ,y lo único que logramos es echar más leña al fuego avivando así la llama de nuestro sufrimiento.

El hecho de negarnos a aceptar que no podemos escapar de determinadas situaciones, nos generan un mayor sufrimiento que la propia situación en sí misma. Una manera de afrontar estas experiencias es poniéndoles sentido del humor.

No hablamos de un sentido del humor ofensivo, sarcástico o dañino. No es un sentido del humor con el que busquemos divertir a nadie a través de un chiste o a través de la burla o la crítica.

Se trata más bien de usar el sentido del humor para desdramatizar las situaciones ya de por sí complicadas y que nos hemos encargado de solidificar en nuestro interior. Chögyam Trungpa lo define como “un contacto suave, no andar a golpes con la realidad, sino apreciarla con mano liviana.”

El sentido del humor es una característica humana que se corresponde con la capacidad de observar e interpretar la realidad. Es una cualidad ya innata en nosotros y que hemos ido perdiendo en el curso de nuestra vida.

Podemos volver a conectar con esa cualidad, y quizás un buen comienzo es no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos y no identificarnos con la imagen que nos hemos creado de nuestra persona. Se trata básicamente de mantener una actitud más humilde y amable hacia nosotros.

Tenemos la capacidad de deleitarnos con nuestra vida, de relajarnos en cualquier situación que la vida nos presente, incluso cuando esta nos pone a prueba con situaciones difíciles de aceptar. Es ahí cuando aplicando un poco de sentido del humor nos permitimos sentir y experimentar las cosas tal y como son y podemos fluir con la vida, manteniendo una actitud digna.

Podemos aplicar el humor en las situaciones difíciles de nuestro día a día, y podemos suavizarnos ante cualquiera de estas situaciones en lugar de dejarnos hundir por las dificultades que la vida nos presenta.

Esto hará que todo sea un poco más sencillo y podremos estar más abiertos a las posibilidades que la vida nos ofrece.

Jonathan Alemán

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